Lo siento por el pobre cocinero que se llevó las pocas muestra de protesta pero es que era muy pelota; a la gente le daba la comida quemada acorreprisa mientras que perdía el culo por llevarles a la mesa de los politiquillos los mejores pedazos bien hechos a fuego lento. Ya sé que sino no te van a contratar para el próximo cátering pero tampoco hacía falta ni ser tan mierda con la gente ni tan papafrita con los políticos. ¿por cierto, en qué restaurante dices que trabajas? más que nada es por no equivocarme, no vaya a ser que un día ande despistado y me meta sin querer a comer en él.
Juro que no fuí a la recova con nada preconcebido, sólo cuento lo que vi y sentí.
Lo del robo del cochinillo ya os lo cuento otro día, que fue muy gracioso y por supuesto por culpa de el papafrita de Miguel Ángel Leal, que no vale ni para organizar un asadero.
A ver ahora cómo le devolveis los cochinos que le pedísteis de exhibición a Manuel.