Después del bochornoso espectáculo que dieron nuestros políticos con lo que ellos pensaban que iban a ganar más votos dando comida gratis (ya saben; eso de pan y circo) les salió el tiro por el culo ya que lo único que vimos (como siempre) fue glotonería política y física.
Llevaba una hora en la cola festejando el cochinillo negro conejero mientras veía a los políticos acercándose como zorros por la parte de atrás del chiringuito y llevarse (esta vez no un maletín) un pedazo de carne.
No hubo ni uno sólo que fuese normal y se pusiese a la cola como cualquier ciudadano; no, mejor entrar por detrás, donde están todos los políticos y esperar (poco) a que el empleado de turno les lleve una bandeja llena de rico dinero regalo.
Y es que cuando uno se mete en política, la persona, lo que eras hasta ese momento, se va corrompiendo como la carne fuera del frigorífico y se va a gusanando. Dejas de ser esa persona normal, que veía normal hacer cola como cualquier otra persona, y te gustan los "favores" del poder. "Favores" como de por ejemplo ese pobre cocinero que o te lleva una bandeja de manjares o no lo más seguro es que no le vuelvas a dar la contrata.
Ese pobre político novél, recien metido en listas, que le dicen, ve, que es normal que le traten especial porque ahora es concejal, le traigan "regalos", le atiendan mejor, le dejen pasar primero hasta en la cola del médico... todo eso lo empieza a ver normal; incluso al poco tiempo lo exige y no sólo luego va al médico y exige pasar primero "¿porque usted no sabe quién soy yo?", no sólo lo exige él sino que su cónyuge también.
Cómo van a ver mal luego que alguien les traiga un maletín a la boca; pues claro que lo cogen, es normal.
Yo les pediría que hicieran un pequeño esfuerzo, día a día, sin dejarse corromper ni por pequeñas cosillas "sin importancia" y se siguieran comportando como personas normales, hicieran cola como personas normales, y no cojan maletines (como personas normales).
